"El ciudadano ha sido expulsado de la política y sustituido por aquellos que se consideran elegidos en votaciones libres. La realidad es que ni siquiera son los votantes los que eligen sino sus respectivos partidos, que los designan para que ocupen su puesto en listas cerradas a las que los votantes sólo pueden decir "si" o "no".
Estos políticos elegidos, a los que nadie exige preparación intelectual, profesional o técnica alguna, y cuyos méritos más valiosos son la relación que les une a las cúpulas directivas de sus respectivos partidos políticos, apenas mantienen relaciones con sus representados y suelen convertirse en profesionales de la política, en la que encuentran poder, dinero y brillo social en cantidades difíciles de igual en el mundo privado.
Pero el déficit más sangrante del sistema quizás sea que estos políticos anteponen sin ruborizarse la lealtad al partido y a los líderes que los designaron a la que deberían profesar a los ciudadanos y al Estado.
El resultado es todo un drama: una democracia representativa que ni es democracia ni es representativa."
Extracto del libro "Democracias Secuestrada" de Francisco Rubiales. Ed. Almuzara.
